Dieciochenos

Dieciochenos valencianos, desde Felipe III a Carlos III el Pretendiente.


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Colección Crusafont – Aureo 27/10/2011

A finales de octubre del 2011, se subastó en Barcelona, una de las colecciones de monedas catalanas más completas que se conocen.

Su propietario era el gran numismático Miquel Crusafont i Sabater (Sabadell, 1942).

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Presidente de la SCEN y director de la revista Acta Numismática, es autor de algunas de las más importantes publicaciones relacionadas con la numismática catalana, como el Catàleg General de la Moneda Catalana, Paisos Catalans i Corona Catalano-Aragonesa (s. V a.C. – s. XX d.C.) (SCEN, 2009).

Dentro de los apartados de las acuñaciones locales, hay una muy buena muestra de dieciochenos, tanto por rareza como por cantidad, equiparable a la colección “Reino de Valencia”, subastada años antes también por Aureo en dos partes (1996 y 2002) y de la cual puede leerse una breve reseña aquí:

https://dieciochenos.wordpress.com/2016/04/03/coleccionreinov/

Los dieciochenos de la colección Crusafont abarcan todo el periodo de su acuñación, desde su comienzo en 1610 hasta su finalización en 1707.

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En los dieciochenos de 1610, había un escaso ejemplar con el busto portando la corona trebolada.

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El fechado en 1616 había formado parte anteriormente de la colección “Reino de Valencia” (Aureo 27/2/2002, lote 1563) y fue adquirido posteriormente a un comerciante de Valencia, formando parte ahora de mi colección (puede verse la entrada que le dediqué aquí)

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En el bloque de monedas de arriba, pueden verse unas cuantas rarezas, siendo la principal de ellas el dieciocheno de 1640, seguido a continuación por el ejemplar de 1620 perteneciente a la serie con marca de valor 1-8 en el anverso, y por la variante de 1644 con el segundo 4 girado.

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El dieciocheno en cobre de 1650 es una de las pocas falsificaciones de época que se conocen, a pesar de tener un arte en el grabado muy similar al oficial de la ceca de Valencia en aquellos años.

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La fecha de 1654 es una de las más raras.

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En las acuñaciones de Carlos II, el primer dieciocheno en aparecer es un muy raro ejemplar acuñado a molinillo, en 1682, con un buen pedigrí (Ex. Centro Numismático 25/3/1993, lote 269. y Ex. Aureo 27/2/2002, lote 1622).

El real de 1683 también acuñado a molinillo también formó parte de la colección “Reino de Valencia” (Ex. Aureo 21/5/1996, lote 346).

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También apareció un muy buen ejemplar de 1686 en esta subasta, moneda muy difícil de conseguir.

La moneda de 1689 es una conocida falsificación moderna, sin valor alguno.

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Aquí puede descargarse el catálogo completo de la colección:

https://www.aureo.com/mediaaureo/Subasta0237-1/catalogo0237-1.pdf


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Aloiss Heiss – Descripción general de las monedas hispano-cristianas desde la invasión de los árabes

Como comentaba en la entrada acerca del libro de Mateu y Llopis “La ceca de Valencia y las acuñaciones valencianas de los siglos XIII al XIX”, poca era la bibliografía disponible para el estudio de los dieciochenos hasta comienzos del siglo XX, cuando apareció el mencionado libro.

Anteriormente, la obra de consulta más importante, era esta de Heiss, sobre la cual va a tratar esta entrada.

Aloiss Heiss fue un numismático francés, nacido en París el 8 de enero de 1820, y que residió en España, aproximadamente, desde 1855 a 1867, ya que ostentaba un importante cargo en la construcción del ferrocarril Valencia-Tarragona.

El primer volumen de la “Descripción general de las monedas hispano-cristianas desde la invasión de los árabes” fue publicado en 1865.

En 1867 se publicó el segundo volumen, en el que aparece la época en la que fueron acuñados los dieciochenos.

Para el estudio de estas monedas, Heiss se basó en los dieciochenos que formaban parte de su propia colección, junto a algunos ejemplares pertenecientes a la famosa colección del banquero barcelonés Manuel Vidal Quadras y Ramón (1818-1894), que en aquel momento era una de las colecciones más importantes en España, y actualmente está dispersa.

A continuación, se muestran las páginas con las descripciones de los dieciochenos conocidos en la época, junto a las láminas  con dibujos de las monedas.

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5 6

Heiss 1   Heiss 2

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Bibliografía:

Heiss, A. “Descripción general de las monedas Hispano-cristianas desde la invasión de los árabes”. Tomo II. 1867. (Digitalizado por Google, puede verse aquí. A partir de la página 186 comienzan las acuñaciones valencianas. Láminas no incluidas.)

Blog “El maravedí”. Un manuscrito de Aloiss Heiss. Septiembre 2014.

Beltrán Villagrasa, Pío: “La partición de los reinos de Alfonso VII, según los documentos y las monedas que se conocen”. Nvmisma 48-53 (1961). Pag. 19. 

htt://www.familiavidalquadras.com/wordpress/docs/Monedas.pdf


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Artículo sobre la Ceca de Valencia

Ayer fue publicado este interesante artículo del periodista Daniel Muñoz sobre la Ceca de Valencia en la versión digital del periódico Las Provincias:

El origen de la ceca o real casa de la moneda (pinchar para leer la noticia en su medio original).

“La moneda ha sido y es parte fundamental de nuestra civilización, y su origen es prácticamente tan antiguo como el del comercio y las necesidades de intercambio de los pueblos. Precisamente ahora que se debate en torno a la utilidad y supervivencia de la moneda única dentro de la zona euro, conviene echar la mirada atrás y recuperar la memoria de una actividad tan interesante como poco conocida: la dilatada producción de moneda en Valencia a lo largo de la historia.

La ceca de Valencia tiene una larga andadura. Existen referencias a la acuñación de moneda desde el periodo romano, pasando por la época visigoda e islámica, pero es a partir de la conquista cristiana cuando la fabricación fue más regular y las fuentes son más abundantes. El rey Jaime I inició la acuñación en Valencia en 1247 y consolidó esta actividad en 1270, concediendo una serie de privilegios especiales a los monederos, funcionarios reales que trabajaban en la ceca. En las centurias posteriores esta actividad se generalizó, convirtiéndose en un elemento clave a la hora de comprender la historia económica y financiera del Reino de Valencia durante todo el periodo foral.

El historiador y numismático valenciano Felipe Mateu y Llopis ha sido hasta el momento quien más ha profundizado sobre esta cuestión, a través de numerosas publicaciones sobre la moneda valenciana entre los siglos XIII y XVIII. Este autor fue el encargado de editar en 1957 una de las obras de referencia al respecto: el ‘Libre de privilegis de la seca y casa real de la moneda de Sa Magestat de la Ciutat y Regne de Valencia’, publicado hace 375 años, concretamente en 1630, durante el reinado de Felipe IV, momento de gran convulsión e inestabilidad monetaria para el conjunto de la Monarquía Hispánica.

El libro, conservado en el Archivo de la Catedral de Valencia, constituye una colección diplomática muy singular, que abarca un marco cronológico de más de cuatro siglos, entre 1208 y 1628, a través de cuarenta documentos emitidos por diferentes monarcas, como Jaime I, Pedro IV el Ceremonioso, Alfonso V el Magnánimo o Fernando el Católico, además de todos los regentes de la casa de Austria hasta Felipe IV. Un verdadero corpus legislativo que regulaba el funcionamiento de esta institución pública y, al mismo tiempo, recoge los privilegios corporativos de los monederos, los trabajadores de la casa de la moneda de Valencia, los cuales eran funcionarios reales.

En la dilatada historia de la ceca de Valencia, la institución vivió constantes cambios en su ubicación a partir de la conquista cristiana, cambiando de ubicación casi tanto como cambiaban de manos las monedas. A pesar de que tuvo emplazamientos anteriores, la primera referencia que se conoce es un contrato de arrendamiento de un edificio en la calle Calatrava a Andrés Catalá, regente de la ceca real, en el año 1472.

Las instalaciones contaban con una zona comercial destinada a la entrada de metales, una fundición para plata y otra para oro, así como con talleres para fabricar cospeles y acuñar moneda. A principios del siglo XVI, la ceca se trasladó en diversas ocasiones, teniendo constancia de su instalación en un edificio de la Plaza de Villarrasa. Posteriormente, en 1556, se trasladó a la calle Zaragoza y en 1577 estaba ubicada en la calle que iba de Roteros al Carmen. A finales del siglo XVII se trasladó a dos manzanas de la iglesia de Santa Catalina, dando incluso nombre a alguna de las calles de la ciudad, como la calle del forn de la seca, última ubicación conocida de la misma. Sin embargo, carecemos de vestigios ya que esta calle desapareció en la segunda mitad del siglo XIX, fruto de las reformas urbanísticas que dieron lugar a la apertura de la calle de la Paz.

Pocos años después, el triunfo borbónico en la guerra de Sucesión, los decretos de Nueva Planta y el proceso de centralización administrativa arrasaron las instituciones y privilegios forales valencianos, incluyendo la acuñación de moneda propia, poniendo fin a una actividad urbana que se remontaba a los orígenes de la ciudad. Con Felipe V, la ceca de Valencia vio muy debilitada su actividad, hasta el punto de desaparecer en 1748. Sólo de manera ocasional volvió a acuñarse moneda en Valencia con Fernando VII, pero a través de una nueva institución establecida ex profeso en 1810.

Hoy en día, no se conoce vestigio alguno de los edificios que albergaron la ceca de Valencia. A pesar de ello, su historia quedó acuñada en las riquísimas colecciones numismáticas valencianas.”


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F. Mateu y Llopis – La ceca de Valencia y las acuñaciones valencianas de los siglos XIII al XIX

Durante el siglo XIX, pocas eran las fuentes bibliográficas existentes acerca de la numismática valenciana, siendo la más famosa de ellas la obra de Aloïs Heiss, Descripción de las monedas hispano cristianas desde la invasión de los árabes, en su tomo II, publicado en 1867, en el que aparecían las acuñaciones valencianas.

Ningún estudio destacable hubo más hasta mediados de la década de 1920, cuando Felipe Mateu y Llopis comenzó con su tesis para el doctorado en Letras, cuyo tema trataba sobre la ceca de Valencia.

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La tarea comenzó en mayo de 1925 cuando el médico-paleógrafo José Rodrigo Pertegás puso en contacto a Mateu y Llopis con el coleccionista Miguel Martí Esteve, propietario de importantes colecciones de pinturas, esculturas, cerámicas, etc. para que este pudiera estudiar la parte de la colección de monedas.

Otra persona influyente en este trabajo fue su profesor, Manuel Gómez Moreno, quién aceptó patrocinarlo en abril de 1925, y puso a su disposición los fondos del Museo Arqueológico Nacional.

Además, pudo estudiar los fondos documentales existentes del Archivo del Reino de Valencia (donde se encontraban los papeles de la Ceca), del Archivo Municipal, del Histórico Nacional y otros.

La tesis fue leída en la Universidad Central de Madrid el 13 de febrero de 1926, obteniendo la calificación de Sobresaliente.

El libro, llamado finalmente “La ceca de Valencia y las acuñaciones de los siglos XIII al XIX” fue publicado en septiembre de 1929 sin la abundante documentación que había conseguido reunir el autor, ya que el coste de la publicación corrió a cargo del mismo.

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En cuanto a lo referente a los dieciochenos, en este libro se presentan algunos más que en la obra de Heiss, pero arrastra algunos errores que cometió el otro autor, como algunas fechas inexistentes hasta la fecha.

Sobre ese tema, se puede consultar la entrada que le dediqué en este blog:

Fechas inexistentes

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Bibliografía: 

Mateu y Llopis, Felipe. La moneda de los Reinos de Valencia y Mallorca, Nvmisma 147-149 (1977), pp. 123-148.

Mateu y Llopis, Felipe. “La Ceca de Valencia y las acuñaciones valencianas de los siglos XIII al XVIII”. 1929.


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El “Novenet”

El medio real o novenet era un divisor del real de plata valenciano. Tenía un valor de nueve dineros, es decir, la mitad que un dieciocheno.

La primera disposición que se conoce para la acuñación de novenets está fechada el 15 de agosto de 1610, cuando por Real Privilegio de Felipe III, se autorizó la acuñación de 100.000 libras de plata en forma de reals valencians (que eran los doblones), dihuytens o dieciochenos y novenets o medios dihuytens.

Hay dieciochenos de esta fecha, con el peso teórico para ser considerados como tal, que suelen ser (mal) clasificados como novenets.

Suele ser en los casos en los que el módulo de la moneda es más reducido de lo habitual.

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En agosto de 1614, a petición de los Jurados de Valencia, se concedió la licencia para acuñar 150.000 libras en dieciochenos y medios reales.

Debido a la escasez de moneda en 1617, la ciudad de Valencia debía ser autorizada de nuevo para la acuñación de monedas, pidiéndosele al rey que la cantidad fuese de 300.000 libras de plata a repartir en monedas de 3 y 6 sueldos, dieciochenos y medios reales, pero solo le fueron concedidas, y por dos años, 150.000 libras.

En 1622, el rey concedió otra autorización para batir moneda de plata, y entre 1623 y 1624 salieron de la Ceca grandes cantidades de dieciochenos y medios reales.

Durante el reinado de Carlos II, en 1682, se intentó modernizar el método de la acuñación de las monedas de plata, utilizando para ello el método de acuñación con rodillos, siendo este poco exitoso y retomándose la tradicional a martillo.

Estas nuevas acuñaciones de 1682, con el método tradicional, presentan dos tipos de variantes, una que lleva la marca de valor en el anverso, a los lados de busto del rey, y otra que no.

Esta última suele ser también confundida con un novenet por el detalle de no tener la marca de valor.

A pesar de ello, ambos tipos de variantes presentan el peso teórico para ser considerados dieciochenos.

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1682

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Bibliografía:

Tormo Ferriols, Francisco. “Una ocultación de la Guerra de Sucesión de la calle Fos (Valencia). Tesoros monetarios de Valencia y su entorno. Pags. 299-312. 2005.

Mateu y Llopis, Felipe. “La Ceca de Valencia y las acuñaciones valencianas de los siglos XIII al XVIII”. 1929.

Mateu y Llopis, Felipe. “El Dieciocheno. Notas y documentos sobre un valor monetario del Reino de Valencia durante Felipe III y Felipe IV (1598-1665)”. Nvmisma 8, nº33, pp. 22-71. 1958.

Sendra, J. A. “Las acuñaciones de plata en Valencia durante el reinado de Carlos II”. ARCHIVO DE PREHISTORIA LEVANTINA. Diputación de Valencia, 2008.


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Fechas inexistentes

Tres siglos después de haber finalizado la acuñación de dieciochenos, todavía falta por encontrar ejemplares fechados en años en los que teóricamente hubo emisiones.

En el libro de Mateu y Llopis sobre las monedas de la ceca de Valencia, del año 1929, se daba un listado con las fechas en las que se habían acuñado dieciochenos. En el, se le asignaba un número de catálogo a piezas conocidas documentalmente, aunque no se hubieran encontrado todavía. Por esta razón, en algunos catálogos comerciales de numismática, aparecen referenciadas monedas que no se han encontrado nunca, dando lugar a confusiones.

Posteriormente, en 1944, Mateu y Llopis dio a conocer en un artículo de la serie de “Hallazgos Monetarios” el dieciocheno de 1619 con marca de valor en anverso, perteneciente a la serie de monedas con esta particularidad. Tal moneda fue hallada en el comercio por el coleccionista Juan Cullell Playá, quién se la ofreció a Mateu y Llopis.

M. Crusafont publicó por primera vez, en 1977, el dieciocheno de 1699, al que Mateu y Llopis había asignado el nº 395 en su libro en base a la documentación encontrada.

El mismo ejemplar que estudió M. Crusafont puede verse en esta entrada del blog:

https://dieciochenos.wordpress.com/2012/08/13/carlos-ii-1699/

Años después, en 1980, el mismo autor dio a conocer los dieciochenos de 1681 y 1691. En el caso del dieciocheno de 1681, confirmaba la hipótesis de que las primeras acuñaciones de Carlos II comenzaron siendo a martillo, en lugar de las acuñaciones a molinillo conocidas y su posterior fundición para volver a ser acuñadas con el método tradicional. Aun siendo publicado por primera vez por M. Crusafont, Mateu y Llopis ya daba referencia en 1958 de un ejemplar conservado en el Museo Arqueológico Diocesano de Lérida. También en 1958, el mismo autor nombraba un ejemplar de 1691 que se hallaba en la Cámara de Comptos de Pamplona.

Estas han sido algunas de las incorporaciones al monetario valenciano de las cuales se tiene referencia. Veamos ahora algunas de las fechas que todavía falta por encontrar un primer ejemplar que confirme su existencia:

1645: No se conocen más datos.

1659: Mateu y Llopis únicamente cita que fue la última fecha de la que se tiene referencia de las acuñaciones de Felipe IV, siendo este dato copiado de lo publicado por Heiss en 1865. No se conocen más datos.

1685: En el catálogo de la colección Ordóñez, con el número 564, aparecía un ejemplar de este año, siendo estudiado por Mateu y Llopis, pero del cual no hay más datos ni una imagen que lo confirme.

1694: Se acuñaron 303 marcos de plata (34.845 monedas).

1695: Mateu y Llopis da referencia a un ejemplar perteneciente a la colección Vidal-Quadras, de Barcelona. Para este año se acuñaron 57.373 marcos (6.597.895 monedas).

1696: Se acuñaron 24.744 marcos (2.845.560 monedas).

1697: Heiss publica un ejemplar dibujado de esta fecha, conservado en la Biblioteca Nacional, en Madrid, y con una leyenda diferente a la habitual. Acerca de este dibujo puede verse la entrada publicada en este mismo blog (https://dieciochenos.wordpress.com/2013/10/21/carlos-ii-1697-error-de-interpretacion-o-realidad/). Se acuñaron 816 marcos (93.840 monedas).

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Bibliografía:

Mateu y Llopis, F. “La ceca de Valencia y las acuñaciones valencianas de los siglos XIII al XIX”. Valencia, 1929.

Mateu y Llopis, F. “El Dieciocheno. Notas y documentos sobre un valor monetario del Reino de Valencia durante Felipe III y Felipe IV (1598-1665)”. Nvmisma 8, nº33, pp. 22-71. (1958).

Mateu y Llopis, F. “La situación monetaria en el Reino de Valencia durante Felipe IV y Carlos II (1621-1700). Notas y documentos”. Nvmisma nº35, pp. 33-62. (1958).

Mateu y Llopis. F. Hallazgos Monetarios (III). Empuries, nº 6. 1944.

Crusafont, M. “Diner inèdit de l’Arxiduc Carles i altres novetats de la numismàtica valenciana dels segles XVII i XVIII”. Acta Numismática, VII, p. 239-246. 1977.

Crusafont, M. “Regne de València: Quatre peces inèdites (Carles I-Carles II) i presentació del diner de l’Arxiduc contramarcat amb C-3 coronat”. Gaceta Numismática, 57, p. 30-31. 1980.

Sendra, J. A. “Las acuñaciones de plata en Valencia durante el reinado de Carlos II”. ARCHIVO DE PREHISTORIA LEVANTINA. Diputación de Valencia, 2008.

Heiss, A. “Descripción general de las monedas Hispano-cristianas desde la invasión de los árabes”. Tomo II, Lámina 102, nº 5., 1962.


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Variante del dieciocheno de 1610 entre puntos

Una de las variantes más raras de los dieciochenos con fecha de 1610, es la que presenta una serie de puntos a los lados del busto del anverso.

En los catálogos y artículos en los que es mencionada esta variante, aparece clasificada con un reverso de cuatro barras y tres palos, ya que es habitual que en las emisiones más raras, las monedas compartan cuños tanto de anverso como de reverso.

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(Petit, R. Nuestras monedas. Las cecas valencianas. 1981. núm. 291) (Foto de JDVZ)

Se conoce también otra variante, la cual lleva un reverso de tres barras y dos palos, publicada en esta otra entrada del blog:

https://dieciochenos.wordpress.com/2013/07/04/felipe-iii-1610-busto-entre-puntos/

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(Heiss, A. “Descripción general de las monedas Hispano-cristianas desde la invasión de los árabes”. Tomo II, Lámina 101, nº 2., 1962.)

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Además, existe una reproducción de un dieciocheno (https://dieciochenos.wordpress.com/2012/11/02/felipe-iii-1610-falsificacion-moderna/), que también lleva esta variante.

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Bibliografía:

-Petit, R. Nuestras monedas. Las cecas valencianas. 1981.

-Sendra, J.A. “Los dieciochenos valencianos con fecha 1610. Tipologías y propuesta de atribución cronológica”. XVI Congreso Nacional de Numismática, Madrid 2011, p. 974.

-Heiss, A. “Descripción general de las monedas Hispano-cristianas desde la invasión de los árabes”. Tomo II, Lámina 101, nº 2., 1962.